La Flamingo Revolution en Albania recibe poca cobertura pese a su vínculo con un proyecto de la familia Trump
Las manifestaciones estudiantiles en la capital de Albania derivaron en violencia por denuncias de corrupción y alto costo de vida. El gobierno de Edi Rama rechaza negociar y acusa a actores extranjeros de alentar los disturbios. Las protestas se originaron meses atrás por un proyecto de resort de lujo impulsado por Jared Kushner.

Fuente: Al Jazeera sobre la Flamingo Revolution y el proyecto Kushner-Trump en Albania
TEGUCIGALPA, 22 octubre — Una protesta estudiantil que comenzó de forma pacífica terminó en enfrentamientos y violencia en las calles de Tirana, la capital de Albania. Las manifestaciones apuntan contra el gobierno del primer ministro Edi Rama por corrupción, alto costo de la vida y deterioro de la educación. El gobierno rechaza negociar con quienes califica de “violentos” y ha sugerido que las protestas son alentadas por actores extranjeros.
Lo que DW Español reporta de forma breve es solo el último capítulo de un movimiento que lleva meses. Las protestas, conocidas como la “Flamingo Revolution”, se originaron a finales de mayo de 2026 por los planes de un resort de lujo multimillonario en la costa sur de Albania, respaldado por Jared Kushner (yerno de Donald Trump) e Ivanka Trump. El proyecto, que incluye desarrollos en la isla de Sazan y zonas cercanas a lagunas protegidas habitadas por flamencos y otras especies, fue impulsado por el gobierno de Rama. Los manifestantes lo vieron como un ejemplo más de la entrega de recursos naturales a inversionistas extranjeros privilegiados, en un país marcado por la corrupción y la pobreza.
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Durante meses las marchas fueron mayoritariamente pacíficas y diarias frente a la oficina del primer ministro. Esta semana se sumaron estudiantes de secundaria y universidad, que sumaron demandas sobre el costo de la educación y la falta de oportunidades. El resultado fueron enfrentamientos con la policía, uso de gases lacrimógenos, cañones de agua y reportes de balas de goma, incendios de quioscos y daños a edificios públicos, cientos de detenciones y llamados a la renuncia de Rama.
El contraste mediático es notable. Cuando hay protestas en otros países, especialmente en Europa o Estados Unidos, es frecuente que se atribuyan rápidamente a “migrantes”, “infiltrados” o “agentes externos”. En Albania no existe ese chivo expiatorio fácil: se trata de ciudadanos albaneses, en su mayoría jóvenes, protestando contra su propio gobierno por un proyecto vinculado directamente a la familia del presidente de Estados Unidos. Eso reduce el interés de ciertos medios y narrativas que suelen priorizar el ángulo migratorio o de interferencia extranjera cuando conviene.
Rama ha defendido el proyecto como una inversión que generará empleo y ha acusado a las protestas de ser parte de una “guerra híbrida”. Mientras tanto, los manifestantes sostienen que meses de movilizaciones pacíficas fueron ignorados y que la violencia es el resultado de la falta de respuesta. El caso ilustra cómo proyectos de la familia Trump pueden generar conflictos locales de alto impacto sin que reciban la misma cobertura sostenida que otras crisis.
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