Trump ante la ONU arremete contra Irán y amenaza militarmente a América Latina
En un discurso profundamente belicista ante la 81ª Asamblea General, el mandatario estadounidense justificó la injerencia militar, alardeó de la hegemonía petrolera sobre Venezuela y amenazó a México y Cuba, reafirmando una doctrina de saqueo e intervencionismo en la región.

Fuente: Discurso oficial ante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas y monitoreo de política exterior
TEGUCIGALPA, 22 septiembre — El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, utilizó el podio de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas para desplegar un discurso de corte abiertamente imperialista, centrado en el chantaje militar, el desconocimiento de los organismos internacionales y la amenaza directa contra la soberanía de los pueblos del Sur Global. Bajo la premisa de la «supremacía militar absoluta», Washington ratificó su intención de imponer sus intereses estratégicos mediante la fuerza.
Belicismo e intervencionismo contra el derecho internacional Durante su intervención, Trump dirigió duras amenazas contra Irán, al que colocó ante la disyuntiva de someterse a las exigencias de Washington o enfrentar la "aniquilación" militar. El discurso estuvo marcado por un rechazo explícito al multilateralismo: el gobernante atacó a la Corte Penal Internacional (CPI) calificándola de institución corrupta y llamó abiertamente a los Estados miembros a desconocer su jurisdicción, al tiempo que justificó la expansión de bases militares estadounidenses en el Ártico y la desregulación total en el desarrollo de armas algorítmicas y militares.
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Chantaje militar y saqueo energético en América Latina En relación con la región, el mandatario estadounidense reafirmó una política de coerción y expolio. Al referirse a Venezuela, presumió el control e injerencia sobre sus recursos energéticos bajo una lógica de despojo, asegurando que la combinación del crudo estadounidense y venezolano concentra la mayor reserva mundial, bajo la máxima colonialista de que "al vencedor le corresponden los despojos".
Asimismo, el discurso incluyó severas advertencias hacia México, condicionando la relación bilateral a la militarización del combate al crimen organizado y exigiendo el control total de las fronteras. La retórica contra Cuba ratificó el endurecimiento del bloqueo y la política de "máxima presión". La jornada dejó en evidencia que la doctrina de la Casa Blanca continúa considerando a América Latina como un territorio de subordinación y extracción de recursos bajo la amenaza permanente del uso de la fuerza.
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