Foppa denunció operación de mercenarios de la CIA desde bases en Honduras antes de ser asesinado
En su último video, el exfiscal Juan Francisco Solórzano Foppa analizó la matanza de Huité (Zacapa) y concluyó que fue un operativo fallido de mercenarios de la CIA, apoyado por el Ejército de Guatemala y lanzado desde bases militares estadounidenses en Honduras. Dos días después fue ejecutado en Campo Marte.

Fuente: Publicaciones de @foppaguate, Prensa Libre, Reuters, reportes del MP y Ministerio de la Defensa de Guatemala, declaraciones de la Embajada de EE.UU. y cobertura
TEGUCIGALPA, 20 octubre — El 15-16 de octubre de 2026, Juan Francisco Solórzano Foppa publicó en su cuenta @foppaguate un video de poco más de tres minutos titulado “Qué pasó en Huité, Zacapa”. En él, el exfiscal y exjefe de la SAT, con trayectoria en el caso La Línea y en denuncias contra redes de corrupción, detalló su análisis de los hechos del 27 de septiembre en ese municipio, donde murieron al menos ocho personas.
“Mi conclusión es que esto se trata de un operativo fallido de mercenarios de la CIA. Sí, de la CIA de Estados Unidos.” Afirmó que fue una incursión de mercenarios de la Agencia Central de Inteligencia, apoyada por el Ejército de Guatemala y desarrollada desde bases militares de Estados Unidos en Honduras.
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El 27 de septiembre un grupo armado incursionó en Huité “supuestamente para realizar un operativo de extracción de un narco muy famoso” (Haroldo Waldemar Lorenzana Terraza, “Haroldito”). El resultado: ocho fallecidos en cuatro escenas. Según Foppa, las víctimas eran “cien por ciento inocentes, que no estaban armadas, que no pusieron resistencia y que fueron atacadas de manera indiscriminada”.
“El dato más importante… es el apoyo aéreo. Varios videos y testimonios señalan que había por lo menos dos helicópteros sobrevolando.” Ese elemento, según su análisis, apuntaba a capacidades que solo una agencia extranjera estadounidense podía movilizar.
“Sabemos cien por ciento seguro que hubo ciento siete elementos del Ejército de Guatemala y que además activaron sus armas en algún momento.” Posteriormente, Defensa reconoció vehículos militares, admitió “disparos disuasivos controlados de advertencia” y puso a 107 soldados a disposición del MP, relevando a altos mandos. Inicialmente había negado participación. “La PNC ni llegó… No se reportan capturas o que haya habido la extracción efectiva de Aroldito.”
Señaló que no era la primera incursión de ese tipo en la región y que “las incursiones desde Honduras para desestabilizar a los gobiernos de Guatemala es parte del Manual de la CIA”. Preguntó quién tiene capacidad de helicópteros y complicidad del Ejército en una operación clandestina.
El MP procesó cuatro escenas y recolectó más de 70 indicios balísticos. La Embajada de EE.UU. aseguró al gobierno guatemalteco que ninguna agencia estadounidense participó. La base a la que apunta el análisis es Soto Cano (Palmerola), en Comayagua, Honduras: la mayor presencia militar permanente de EE.UU. en Centroamérica (Fuerza de Tarea Conjunta Bravo / JTF-Bravo), con entre 1.200 y 1.800 efectivos y con el 96 % de sus costos operativos financiados por Washington. Históricamente fue plataforma para operaciones regionales en los años 80.
El 17 de octubre Foppa fue asesinado a balazos en el Campo Marte. También murió Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro. Dos hermanos fueron detenidos y luego liberados por falta de mérito. No hay vínculo oficial entre el video y el crimen.
Si la hipótesis de Foppa tiene base, lo que representa es la continuidad de un patrón histórico: operaciones encubiertas o de “extracción” que se montan desde territorio hondureño, se ejecutan con apoyo o cobertura local, y dejan civiles muertos mientras las instituciones formales (PNC, gobierno) aparecen ausentes o reaccionan después. Para la CIA, si esto fuera cierto, significaría que mantiene la capacidad de actuar en el istmo con infraestructura permanente, sin necesidad de bases propias en Guatemala y con el recurso de “mercenarios” o fuerzas especiales que luego pueden negarse.
Que el Ejército de Guatemala se preste a un operativo de este tipo —aunque sea en calidad de apoyo logístico, cobertura o “disparos disuasivos”— plantea una pregunta de cadena de mando: ¿los 107 elementos actuaron por orden de la cadena formal de Defensa o por un canal paralelo? El relevo de mandos y la entrega de soldados al MP indican que el alto mando reconoció, al menos, que algo se salió de control o que no podían sostener la negación inicial. Eso no equivale a una confesión de complicidad con la CIA, pero sí muestra que el Ejército no fue un actor pasivo en la zona.
Sobre si el presidente Bernardo Arévalo lo sabía: no hay evidencia pública de que estuviera informado de un operativo de esa naturaleza. El gobierno recibió la comunicación de la Embajada de EE.UU. negando participación estadounidense y, en público, ha mantenido una línea de exigencia de investigación. Sin embargo, la pregunta queda abierta porque la presencia de 107 soldados y vehículos militares en un operativo armado de esa escala no es algo que ocurra sin que algún nivel de la estructura de seguridad lo autorice o lo tolere. Si el presidente no lo sabía, eso revela un problema de control civil sobre las fuerzas armadas. Si lo sabía y no lo detuvo, el problema es de otra naturaleza.
Honduras, en este esquema, funciona exactamente como lo ha hecho desde los años 80: no como un país soberano que alquila una pista, sino como plataforma permanente del Comando Sur. Soto Cano / Palmerola no es una base simbólica. Es el único enclave con presencia estadounidense permanente en Centroamérica, con capacidad aérea, de inteligencia y de proyección regional. Que desde ahí se puedan montar o apoyar operaciones hacia Guatemala no es una novedad teórica: es la función histórica de esa infraestructura. Mientras exista esa base y ese financiamiento, Honduras seguirá siendo el territorio desde el cual se pueden proyectar acciones que, en el país de destino, se niegan o se atribuyen a “grupos armados” sin rostro.
![Foto:Forensic prosecutors from Guatemala's Public Ministry collect evidence around the body of lawyer Juan Francisco Solorzano Foppa at the Campo Marte sports complex in Guatemala City on October 17, 2026 [AFP]](/media/notes/2026/6989d4d6-4e44-4618-8fc9-1769cbefe233/002c3c34-680d-433e-85f5-ab30edc0c2c2.webp)
El asesinato de Foppa, dos días después de publicar el video, no prueba su tesis. Pero sí refuerza el costo de enunciarla en un contexto donde las hipótesis que involucran a la CIA, al Ejército y a las bases de Honduras no se investigan con la misma diligencia con la que se liberan sospechosos por falta de mérito. Eso es lo que queda sobre la mesa.
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